Y, con comer bien, no nos referimos a ponerse hasta arriba de todo. Al contrario, parece ser que una dieta sana y equilibrada (y, particularmente, mediterránea), es la mejor receta contra la depresión.

Estamos seguros de que la alimentación es un factor que influye en nuestra salud mental (de la física sobra todo comentario). Sin embargo, entendemos que es un cúmulo de situaciones particulares que han de analizarse en conjunto las responsables de la felicidad de una persona. Probablemente, quien sigue una dieta adecuada y mediterránea tiene tiempo para cuidarse, con lo que también practicará deporte de vez en cuando, sol@ o acompañad@. Así mismo, una persona preocupada por su aspecto físico estará ansiosa de lucirse en público de vez en cuando, con lo que quedará con amig@s con relativa frecuencia en sus ratos de ocio.

Es un ejemplo muy simple, pero ilustra a la perfección nuestra teoría: un círculo cerrado determina nuestra salud, física y mental. Si quieres comenzar a cuidarte y no sabes cómo dar el paso, es muy sencillo. Empieza por un nuevo hábito positivo, el que más sencillo te resulte. Este dará paso a los demás y ya estarás dentro del círculo de las buenas costumbres y de la buena salud.